
Estas marcas podrían desaparecer y afectar a quienes compren un 0 km en 2026
JGRÍndice de contenido
- Qué pasa si comprás un auto de una marca que desaparece
- - Depreciación extrema e inmediata
- - Faltante de repuestos
- - Servicios, garantías y soporte técnico
- - Riesgo digital: autos que dependen de servidores
- Marcas en alerta roja: las que podrían abandonar mercados clave
- Mitsubishi: sobreviviente por poco y con el futuro incierto
- Chrysler: una marca histórica sin rumbo definido
- Nissan: demasiado grande para caer, demasiado golpeada para sostenerse
- El factor determinante: el avance feroz de las marcas chinas
- La burbuja financiera global que acelera la crisis
- Qué debería cuidar un comprador antes de elegir un 0 km en 2026
- La selección natural llegó a la industria automotriz


Un escenario crítico: por qué 2025 es un año clave para la industria automotriz
La industria automotriz mundial vive su momento más delicado desde la crisis financiera de 2008. Pero esta vez el desafío es estructural. La transición hacia los vehículos eléctricos, el avance tecnológico chino y el aumento global de tasas de interés crearon una tormenta perfecta que amenaza incluso a marcas históricas con más de un siglo de trayectoria.
Hoy la historia ya no garantiza supervivencia. Si la marca no es rentable, simplemente queda fuera del tablero.
Y el impacto no es sólo corporativo: afecta directamente a los consumidores, que pueden terminar dueños de un vehículo sin respaldo, sin repuestos y con una profunda depreciación.
Qué pasa si comprás un auto de una marca que desaparece
Comprar un auto de una marca que enfrenta problemas financieros puede convertirse en un error muy costoso.
Cuando un fabricante abandona un mercado o entra en bancarrota, el valor de reventa del vehículo puede caer entre un 40% y un 60% en cuestión de semanas. Un auto de USD 70.000 puede desplomarse a USD 15.000 simplemente porque ya no tiene respaldo oficial.
Aunque en muchos países se exige que un modelo tenga repuestos garantizados por 10 años, en la práctica quienes producen las piezas son proveedores privados. Si la marca deja de pagar las órdenes de compra, los proveedores cortan la producción.
Cuando una marca se retira, las garantías pueden quedar sin respaldo real, los servicios oficiales se reducen o desaparecen, los recalls quedan sin ejecutar.
¿Riesgo digital?
Sí, los vehículos modernos, sobre todo híbridos y eléctricos, dependen de actualizaciones remotas, sistemas de navegación y funciones conectadas. La mayoría no está conectado a Internet constantemente, pero las computadoras que leen los códigos de errores dependen de las actualizaciones que la marca les provee.
Si la marca apaga sus servidores y deja de proveer actualizaciones, algunas fallan de los sistemas multimedia, funciones de activación digital. y hasta fallas de tren motriz pueden quedar sin resolución.
Marcas en alerta roja: las que podrían abandonar mercados clave
En base al análisis de tendencias globales, balances financieros y estrategias de reestructuración, estas son algunas de las marcas con mayores riesgos.

Mitsubishi: sobreviviente por poco y con el futuro incierto
Mitsubishi, que fue un referente del mercado SUV y 4x4 en toda Sudamérica, hoy es una sombra de lo que supo ser.
Su alianza con Nissan y Renault la mantiene en pie, pero su catálogo es limitado, envejecido y con ventas muy por debajo de lo necesario para sostener una operación rentable.
El impacto del fraude de consumo declarado en 2016 todavía pesa sobre la marca.
En mercados emergentes ya perdió relevancia y en varios países fue reemplazada por SUVs y pickups chinas de mayor equipamiento y menor precio.
Sin una fuerte inversión futura, la marca podría retirarse de múltiples regiones antes de 2030.
Chrysler: una marca histórica sin rumbo definido
Chrysler, perteneciente al grupo Stellantis, atraviesa el momento más delicado de su historia. En algunos mercados solo mantiene a la minivan Pacifica, con volúmenes de ventas extremadamente bajos.
El proyecto Airflow, que iba a ser su puerta de entrada al segmento eléctrico, fue cancelado.
Y Stellantis fue claro:
“Las marcas que no generen ganancias dejarán de existir.”
Con Jeep, Ram y Dodge absorbiendo la mayor parte del mercado, Chrysler ya no tiene un rol definido y es una de las principales candidatas globales a desaparecer.
Nissan: demasiado grande para caer, demasiado golpeada para sostenerse
La posible crisis de Nissan es una de las más preocupantes por su impacto global.
Aunque es omnipresente en mercados como Sudamérica, México y Estados Unidos, la marca arrastra:
- pérdidas operativas multimillonarias,
- intentos fallidos de fusión (Honda rechazó incorporarla),
- plataformas antiguas,
- transmisiones CVT con mala reputación,
- poca competitividad frente a híbridos japoneses y eléctricos chinos.
Analistas internacionales estiman que Nissan tiene liquidez para operar unos 12 a 14 meses sin una reestructuración profunda.
Si la marca enfrenta un proceso de bancarrota o cierre de plantas, el golpe para la industria sería masivo.
El factor determinante: el avance feroz de las marcas chinas
BYD, Chery, GWM, MG y otras automotrices chinas cambiaron por completo las reglas del juego.
En apenas 24 meses desarrollan un modelo nuevo que a otras marcas les lleva entre 4 y 5 años. Además:
- Integran cadena de suministro completa
- Tienen fuerte apoyo estatal
- Ofrecen SUVs híbridos o eléctricos a precio de sedanes nafteros básicos
- Incluyen pantallas gigantes, ADAS, techos panorámicos y garantía extendida
El resultado es claro: la lealtad a la marca se evapora cuando la relación precio-producto es abismal.
En Sudamérica ya se ven migraciones masivas de usuarios clásicos de Nissan, Chevrolet o Ford hacia fabricantes chinos.
La burbuja financiera global que acelera la crisis
Durante la pandemia, muchos compradores pagaron sobreprecios históricos. Hoy esos autos valen menos de lo que deben, fenómeno conocido como negative equity. Marcas como Nissan y el grupo Stellantis fueron tradicionalmente las que otorgaban más créditos, especialmente a clientes de alto riesgo. Si esos clientes dejan de pagar en masa, los concesionarios terminan inundados de stock que debe liquidarse con descuentos agresivos.
¿El problema?
Esos descuentos destruyen el valor de reventa de los vehículos ya vendidos, creando un círculo vicioso que debilita aún más a la marca.
Qué debería cuidar un comprador antes de elegir un 0 km en 2026
En un mercado tan volátil, conviene analizar algo más que la ficha técnica del vehículo.
- Revisar la salud financiera del fabricante
No todas las automotrices están sólidas. Toyota, Hyundai-Kia y varias marcas chinas presentan buen panorama. - Verificar presencia regional y red de postventa
En Argentina y la región, la red de repuestos es tan importante como la garantía. - Evitar ofertas demasiado tentadoras
Los grandes descuentos suelen ser señales de problemas de liquidez o exceso de inventario. - Preferir modelos recientes y con proyección de continuidad
Evitar comprar vehículos con plataformas o motorizaciones que estén próximas a ser discontinuadas.
La selección natural llegó a la industria automotriz
El período 2026–2030 será decisivo. No todas las marcas en riesgo van a desaparecer, pero la reconfiguración será inevitable.
Para el consumidor, el mensaje es claro:
No estamos en época de apostar al caballo perdedor.
Investigá la salud de la marca antes de firmar el contrato y pensá a largo plazo. Un descuento atractivo hoy puede convertirse en la peor inversión de tu vida mañana.



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